Una promesa cumplida

A los 9 años mi madre me hizo una promesa: “cuando te cases, te regalaré el vestido de novia que quieras, el que más te guste, con el que tú sueñes”. Fue una propuesta en caliente, después de ver reflejada la tristeza en mi cara al tener que llevar el día de mi Primera Comunión un vestido corto, exactamente igual al que lucía mi hermana mayor, y que me pude poner mil veces ese verano.

Cada año, en algún momento, siempre se repetía esa conversación entre nosotras dos y ella seguía firme e insistente en su proposición. Hasta que 20 años después cumplió su palabra y me regaló el vestido perfecto: un modelo maravilloso de Hannibal Laguna que me hacía sentir como Ginger Rogers al bailar.

Su búsqueda la recuerdo como uno de los momentos más entrañables de la preparación de mi boda. En cuanto me lo probé supe que sería ese. No era, ni de lejos, como me lo había imaginado, pero las lágrimas me confirmaron que sería el elegido.

Cuando decidáis ir a buscar el vestido de novia, es imprescindible que tengáis claro primero el tipo de boda que queréis celebrar (una boda clásica, o en la playa, bohemia o informal…) porque el vestido será un elemento más para que el conjunto de la celebración sea armónico.

Además de probaros el modelo con el que siempre habéis soñado, dejaos aconsejar y miraos en el espejo con algo diferente, quizás os sorprendáis positivamente, como me pasó a mí.

Siempre he dicho que si me volviera a casar lo haría con el mismo vestido (y marido), pero es cierto que hoy en día hay diseños tan fascinantes que si fuera primeriza no sabría por dónde empezar.

Una de nuestras diseñadoras favoritas es la francesa Laure de Sagazan. Sus creaciones están llenas de personalidad y romanticismo que vienen de la mano de los bordados, encajes y telas con mucha caída.

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La firma sevillana Panambi también es una magnífica elección. Los trajes están hechos a medida, utilizando tejidos 100% naturales, crepé de seda, muselinas o gasas. Son diseños clásicos, elegantes y muy femeninos, con líneas depuradas y sencillas.

Panambi

Covadonga Plaza es una diseñadora que no podría faltar nunca en nuestra lista. En su taller trabaja con telas y bordados maravillosos y sabe resaltar en cada modelo lo mejor de cada novia.

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Los vestidos de Helena Mareque también nos tienen cautivadas, por su romanticismo, sus tejidos vaporosos y sus toques vintage.

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Y Sole Alonso refleja como nadie la personalidad de la novia. La mezcla de telas, los cinturones y los detalles dorados son algunas de sus señas de identidad.

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Pero lo más importante de todo es que el vestido que elijáis os haga sentir especiales y únicas y sobretodo, vosotras mismas.

Sonia y Bárbara